Sigo en el camino. De pronto, a lo lejos, alcanzo a ver una bifurcación. No son dos, son tres posibilidades, la tercera es sólo el carril de emergencia; ese que hay que tomar cuando los frenos dejan de funcionar. La verdadera decisión está entre los otros dos. Mientras pienso, descubro que me encuentro personalmente en una dualidad. ¿Es posible? No sé si debiera serlo, pero aquí, conmigo, ahora, ¡lo es! Y unos días el sentimiento se queda contigo y otros días se va con él, tu presencia se mantiene, fuerte, intensa y pienso en tí... pero a ratos es precisamente el camino que te corresponde, el que se llena de bruma y me hace mirar justo al otro lado. Quizás al final ninguno es el correcto y yo simplemente tengo otras tantas cosas por vivir antes de compartir el camino con nadie. Estuve perdida varios años, dando vueltas en círculos y el tiempo se me fue. Parte del proceso, ¡supongo! Ahora quiero más, cada vez más.. y vivir, plena.. mil aventuras... porque al final, ¡todo lo que queda son recuerdos, y más vale tener muchos!
Hoy sigo en dualidad, lo acepto, pero por el momento decido detenerme un poco, a pensar, no en tí, no en él, sólo en mí. Salgo un poco, me observo y me sorprendo. La dualidad no está sólo en la decisión de los caminos; está en mí misma, y me siento increíblemente feliz y a la vez triste, fuerte y frágil, valiente y cobarde, satisfecha tal vez, pero deseando muchas cosas más...
Creo que quizás, debo detenerme a observar el paisaje, hablar conmigo misma, y esperar el momento adecuado para volver a tomar el camino. Una pausa necesaria para detener esta tormenta de sensaciones provocadoras de insomnio.
30.4.07
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